Para entrenadores

Dale a tus clientes una rutina que de verdad se quedan

Un entrenador en GYMZO usa la misma app que sus clientes. Armas tu propia biblioteca de ejercicios —incluidos movimientos que grabas en vídeo—, luego rutinas, y entregas cada una como código QR o código de 6 dígitos. El cliente importa su propia copia y es suya. No hay panel de entrenador, ni lista de clientes que mantener, ni inicio de sesión aparte, ni plaza que pagar. Si te vas del gimnasio, su rutina y su historial se quedan con él.

Cómo llega una rutina de ti a él

  1. Ármala una vez

    Usa el mismo creador que todos: sus días de entrenamiento, cada día marcado como pesas o cardio, ejercicios de una biblioteca de más de 1.500 con tus series, repeticiones y descansos, superseries y circuitos agrupados, y notas allí donde la colocación importa.

  2. Comparte un código

    Cada rutina genera un código QR y un código de 6 dígitos. Manda cualquiera de los dos por donde ya hablas con tu cliente: en persona, por WhatsApp, en una tarjeta impresa.

  3. Importa su propia copia

    Escanea o escribe, revisa la rutina entera e importa. Es suya desde ese momento: editable, privada, y unida de forma permanente a las sesiones que registre en ella.

  4. O sáltate el código

    Si estás a su lado en la sala, puedes armar o ajustar la rutina directamente en su móvil en menos de un minuto. A veces simplemente es más rápido.

Tus propios movimientos, en vídeo

La biblioteca cubre más de 1.500 ejercicios, pero no va a tener la variante sobre la que has construido tu forma de entrenar.

Grábalo tú

Añade un ejercicio con una foto, un GIF o un vídeo que grabes, además del material que necesita, los músculos que trabaja y tus propias indicaciones escritas.

Viaja con la rutina

Tus movimientos personalizados entran en cualquier rutina que armes, así que un cliente que sigue tu programa ve tu demostración, no un sustituto genérico.

El entrenador cambia. La rutina se queda.

Lo que más se tuerce para alguien que entrena con un profesional es el traspaso. El entrenador cambia de gimnasio, se acaba un contrato, se cancela un acceso, y el programa y todos los números detrás desaparecen con él.

Como tu cliente importa su propia copia, aquí eso no puede pasar. Su rutina y todo su historial registrado pertenecen a su cuenta. Para él es un trato mejor, y para ti una oferta más limpia: vendes tu programación y tu criterio, no la custodia de sus datos.

El límite, dicho claro

GYMZO no es software de gestión de clientes, y conviene decirlo directamente antes de meter a un cliente aquí.

  • No hay panel de entrenador ni lista de clientes: no vas a ver un listado de tus clientes dentro de la app.
  • No puedes ver las sesiones registradas de un cliente. Su historial es suyo; si quieres repasarlo, te lo enseña él.
  • No hay mensajería dentro de la app, ni facturación, ni agenda. Para eso sigues con lo que ya usas.
  • No hay suscripción de entrenador ni plaza por cliente. Pagas GYMZO Pro como cualquier otro usuario, o no lo pagas.

A cambio, no hay nada que administrar, y nada a lo que tu cliente tenga que recibir acceso.

Preguntas habituales

¿Mis clientes tienen que pagar algo?

No. Importar una rutina, seguirla y registrar cada serie están todos en la versión gratuita.

¿Necesito una app o una cuenta de entrenador aparte?

No. Eliges «Soy entrenador» al configurar la cuenta y usas la misma app. No hay inicio de sesión aparte ni plaza de entrenador que comprar.

¿Puedo compartir una rutina con varios clientes?

Sí. El código no caduca al primer uso: compártelo con cuanta gente quieras y cada uno recibe su propia copia independiente.

¿Y si quiero cambiar la rutina más adelante?

Edita tu versión y vuelve a compartir el código, o ajusta su copia en su móvil. La copia que ya tiene no cambia a sus espaldas, y ese es justamente el punto.

Arma tu primera rutina gratis.

Descarga gratuita, en iPhone y Android.